¿En qué se diferencia una moto de combustión de una moto eléctrica?

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Siempre que una nueva tecnología llega a nuestras vidas, las dudas acerca de su efectividad o funcionamiento nos asaltan, al igual que las comparaciones. En BENSOM, innovamos para alcanzar un futuro mejor, sano y sostenible mediante las motos eléctricas, pero, ¿en qué se diferencia una moto de combustión tradicional de una moto eléctrica?

Como su propio nombre indica, una moto eléctrica utiliza electricidad para funcionar en lugar de gasoil o gasolina como una moto tradicional. Ambas tienen motor, pero cada una se alimenta de manera diferente y sus componentes difieren mucho.

Mientras que un motor de combustión puede generar más energía, esta se dispersa entre la energía que proporciona al vehículo y el calor que genera el propio motor. En resumidas cuentas, la eficiencia de un motor alimentado por diésel o gasolina es de un 25% mientras que la eficiencia de un motor eléctrico puede superar el 90%, ya que su energía no se pierde en forma de calor al colisionar con otros mecanismos para que el vehículo funcione.

Es decir, en una moto eléctrica, de cada euro invertido en la carga, 90 céntimos se convierten en energía mecánica mientras que en un motor de combustión solo llega a 25 céntimos, pues el resto se convierte en energía térmica, una energía que no se puede aprovechar para el movimiento.

Además, el peso de una moto eléctrica es mucho menor que el de una moto de combustión, ya que los elementos mecánicos son menores. Una moto eléctrica no necesita engranajes, mecanismos, filtros… lo que le proporciona una agilidad de conducción superior a cualquier moto de combustión.

A este último punto hay que sumarle que la respuesta de aceleración y de frenado de un motor eléctrico es mayor debido a que la energía va «directa» a los sistemas en cuestión. La energía no tiene que transmitir el mensaje a través de engranajes, como en un motor convencional, ya que no se pierde ni un ápice de esa energía en forma de calor, una moto eléctrica llega a ser mucho más segura y responsiva.

A la hora del mantenimiento de vehículo también hay grandes diferencias. Mientras que en una moto de combustión hay muchos componentes que se desgastan (filtros, aceite, la correa de distribución…) en una moto eléctrica solo hay 2 elementos que se desgastan: las ruedas y los frenos. De manera que mantener una moto eléctrica es mucho más sencillo y barato.

Una moto eléctrica es mucho más barata de «llenar» que una moto de combustión. Al igual que ocurre con los carburantes, el precio de la luz puede variar (últimamente lo hace muy a menudo) y, sin embargo, sigue siendo mucho más barata la energía de una moto eléctrica que el carburante de la moto tradicional. Si quieres comprobarlo por ti mismo, aquí te dejamos un post que habla sobre el tema de manera más extendida y ejemplificada.

Además, la moto eléctrica no genera ruido, por lo que es perfecta para movernos por la ciudad sin molestar. Podemos circular a altas horas de la noche sin que nadie se percate de nuestra presencia, a diferencia de las motos de combustión.

También queremos destacar que al moverse gracias a la electricidad, la moto eléctrica genera cero emisiones, por lo que es mucho más beneficiosa para nuestra salud y ciudades, tanto que la mayoría de ayuntamientos bonifican a los dueños de estos vehículos.

¿Te imaginas Madrid o Barcelona sin esa masa de aire gris sobre ella? Pues conseguir que esa imagen sea real es el objetivo de BENSOM y sus motos eléctricas.

Estas son las principales diferencias que existen entre una moto eléctrica y una moto de combustión. Al medio y largo plazo, las ventajas de las motos eléctricas son enormes y desde BENSOM queremos demostrarlo con todos y cada uno de nuestros modelos, sacando lo mejor que las nuevas tecnologías pueden aportarnos.

 

SÉ LIBRE. RESPIRA. MUÉVETE.

 

 

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